viernes, 10 de octubre de 2014

Estos templos que somos...Enriqueta Ochoa

Ahora sé por qué me mantuviste en cautiverio

calcinándome bajo el ojo sin párpado del desierto,

por qué soltaste dentro de mi cabeza un viento oscuro

que azotaba soplando sin descanso,

por qué pusiste por nervios en mi cuerpo

esta red enfermiza de cristales,

por qué me fui haciendo mínima,

pasita seca en el corazón de la miseria

y por qué hoy  justo antes de partir

levantas mi castigo y rompes el sello que invalidaba mi lengua.

Ha sido para que mi escencia encontrara en ti

su fuente de contacto,

para que aprendiera a beberme el mar

en una sola de tus lágrimas,

para que en el dolor te conociera

al explorar la dimensión del hombre

y pudiera a través de mis labios

trasminar su agua, todos los muros de estos templos

que somos, sin saberlo.

Angel de cien años...Marco Antonio Jimenez

LOADO SEA EL MISTERIOSO DESIGNO DIVINO
QUE TE CONSAGRA CENTENARIAMENTE AL AMOR,
AL CUIDADO DE LA TIERRA QUE PISA TU AGRADECIDA
DESCENDENCIA.
LOADOS SEAN LOS ÁNGELES QUE EN CIEN AÑOS
TE HAN VUELTO COLUMNA SAGRADA, AROMA, JARDIN Y LÁMPARA.
ALTÍSIMA DAMA DIVINA, UN SIGLO CUMPLES
COMO UNA NAVE PUNTUAL, LÍMPIDA Y PLENA DE SÍMBOLOS,
DE FÁBULAS, DE ORACIONES INCALCULABLES COMO LA ARENA
Y LOS PÁJAROS.
EN TI ASOMAN SABIDURIAS MILENARIAS,
ANTIGUAS GENERACIONES DE CHIHUAHUA, LEGIONES DE INSÓLITAS
LLANURAS.
EN TI ASOMAN LOS HABITANTES DE LAS PRIMERAS METÁFORAS
Y AVENIDAS DE UN TORREÓN PERDIDO.
ESE TORREÓN AL QUE LLEGASTE CON AZORO EN TUS AÑOS VEINTE,
AL QUE DESCENDISTE TAN JOVEN COMO HOY, BELLÍSIMA E INMENSA.
ABUELA, LUNA DIVINA, POR TI  NUNCA HEMOS ESTADO SOLOS:
TE VEMOS EN TODOS LOS ESPEJOS DEL MUNDO,
INAGOTABLE TE REFLEJAS EN LOS ASTROS, EN LAS MAÑANAS,
TE OYES EN EL ECO MISTERIOSO QUE DEJAN LAS PALABRAS
QUE ENTRELAZAS Y ENGRANDECES.
ABUELA, LA VIDA ES UNA RÁFAGA QUE EN TU CORAZÓN
SE VUELVE FORTALEZA, RISA, CANTO, VALENTÍA.
POR LA PACIENTE CONTEMPLACIÓN DE LO FUGAZ
TE AMAMOS TANTO,
TE AMAMOS EN EL VÉRTIGO QUE ABRE TU ESPACIO SIN TIEMPO,
GRACIAS POR TRAERNOS A AQUÍ, A DANZAR EN LA FRAGILIDAD
DE LA VIDA;
GRACIAS POR DARNOS A DISFRUTAR, ABUELA DIVINA, DÍA A DÍA,
TU PRESENTE ETERNO.


Acá la primavera no existe...Miguel Angel Morales Aguilar

Acá la primavera no existe.
Todos los meses son octubre.
Y cuando cae la noche
un todopoderoso nos espía
desde su cruz de yeso.
Es el abrazo del señor gigante,
la estatua de las Noas en la cresta lunar,
el ojo de la medusa, la otredad.
Vengan los Coatl Huilas, las flores de Jimulco
y el Chalet del cerro.
Las Dunas de Bilbao, los Sapioriz,
que de noche florecen no ordinarias
flores púrpuras.
Vengan Zuloaga y Pancho Villa a ver
Torreón de noche.
Tranvías que aparecen tras el humo
cuando cierran el bar “Gota de uva”.
Los Dorados del Norte cabalgar
invisibles avenidas.
Oír al río correr de nuevo por su lecho
y el grito campesino y jubiloso
entre los surcos y terrones:
vengan a ver y oír lo que se ha ido:
al viejo Manuel Segovia que toca su violín
sin cuerdas
y que hace mucho no tocaba,
al Ángelus de medianoche,
por las vías del sector Alianza.
Vengan a ver y oír lo que se ha ido.
De noche las calles de Torreón
se llenan de fantasmas.

Laguna adentro...Jaime Muñoz Vargas

Para Saúl Rosales, con mi orgullo
por su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua

Hace muchos años
veinte o tal vez un poco menos
cuando yo era apenas un boceto del boceto que sigo siendo ahora
me avergonzaba de haber nacido en Gómez Palacio
ciudad fea, polvosa, sin un átomo de lujos para el turismo
ciudad de paso, ruinosa y triste como mezquite solitario
como chamaca sin clientela

Mis primeras ideas literarias trataron de alejarme de La Laguna
sentí la obligación de ser universal, cosmopolita
de hacer una carrera literaria sin el tufo risible de la provincia
y lo logré con triste éxito

De alguna forma que no alcanzo a precisar
nunca llegué a ser cosmopolita ni universal ni nada
pero soñaba con ser identificado como autor de otro lugar
no de La Laguna
no de la estepa
no de Torreón ni de Gómez ni de Lerdo
ni de Matamoros ni de San Pedro
y menos de Tlahualilo o de Mapimí o de Chávez o de Viesca
mi comarca, mi Filomena comarca

Pero una vez lloré de tristeza y encontré en el sótano de mi
corazón
flotando, a la deriva, olvidada
mi pequeña identidad de lagunero
la tomé en mi cuenca, temblorosamente
y encontré que esa forma extraña, que ese ser
ese amorfo ser lagunero
era irremediablemente mi rostro
mi pasado, mi gente
las vías del tren para llegar a la primaria de Santa Rosa en Gómez
el recuerdo de papalotes y canicas, juguetes pobres, magníficos
juguetes
las misceláneas de don Manuel y de doña Melquia
el hotel Soto, un misterioso hotel de rato
el cine Elba donde aclamé al Santo desde entonces hasta la fecha
el fut y el beis en el asfalto
la humilde paleta de hielo
los amigos que hoy son albañiles o empleados en alguna empresa
y padres de familia como yo
espantados por la comida y la renta y las quincenas

Me impuse la obligación de esquivar ese mundo
de borrar ese pasado de carencias
de refugiarme en los libros
de hundirme en el prestigio de otras realidades
pero el anhelo me duró muy poco
del fondo de mi entraña, paso a paso, lentamente, como animal
con hambre
caminaba hacia mis cuarenta mayos el pasado
mi pasado de amigos harapientos
de muchachas lindas, inalcanzables y lindas muchachas
que platicaban sólo entre ellas, secreteras, mordiéndose la trenza
comiéndose un chamoy, hablando de artistas
de adolescentes que para ser machos tomaban cerveza sin hacer
gestos
de entradas al turbio cine para adultos
de mesas de billar y cigarros en la jeta
de tacos en el comal callejero, mugrosos y reconfortantes

Pero fracasé
lo estoy confesando
fracasé al tratar de verle la cara a la belleza en otras partes más
prestigiosas
La belleza, lo que a mí me parece ahora la belleza
también está escondida en el recuerdo de esas calles
de esa gente
de todo el polvo acumulado en siglos
de todo el sol derramado en La Laguna
como violento chorro de luz sobre la tierra seca

Aquí estaba, en los pliegues de este rincón
de este pedazo de mundo casi fuera del mundo
la belleza diseminada en tantos sitios malolientes y basurientos
la belleza en sus cantinas y en sus expendios de vinos y licores
la belleza en sus plazas sin aliño
la belleza en sus camiones
en sus mercados de ratas casi diurnas
en sus perros sin casa
la belleza en la belleza de tantas, tantísimas mujeres
la belleza en tanto lépero bravucón
la belleza en tantas loncherías
la belleza en un campo de fut sin zacate y con porterías
maltrechas
la belleza en los obreros de bicicleta y radio con pilas Rayovac
la belleza en las cumbias bárbaras de un taxi
la belleza en todas partes
incluso en lo terrible

Me venció entonces la realidad
La Laguna se insubordinó en mi sangre
la nostalgia se coló por todos mis poros
como a los ingleses se les cuela Londres
o a los gringos se les clava Nueva York en el cerebro
y decidí entonces convertirme
sin programa, sin bitácora, sin plan
sin manifiesto ni grito chovinista
en lo que debo ser
en vocero de mi polvo
en pájaro de mis pinabetes
en asordinado cantor de nuestras gestas
de nuestras pequeñas gestas sin fama mundial
sin prestigio ni mercadotecnia
pero hermosas

Hurgué entonces en los escondrijos de mi corazón
y allí encontré el arte que me cupo en suerte
hallé mi tiempo circulando por las arterias
mi pasado en jirones percudidos
mi pasado de imágenes en bruto
de niños que fueron mis amigos y que no traían jamás un quinto en
la bolsa
de fútbol y de pleitos gratuitos en el barrio
de escapadas al canal de riego para nadar casi en el lodo
de madres perfectas como dice Whitman
—que también aquí las hay, y bastantes, como doña Catalina,
por ejemplo—
de salones con sesenta alumnos sudorosos
de maestros pobres vestidos con terlenca y que le echaban ganas
para que aprendiéramos de jodido a sumar nuestras desgracias

Hoy pues me reconozco
y sé que no faltará el atarantado que me apunte con el índice
exquisito
para acusarme de provincianismo
de pintoresco altavoz de La Laguna
No tengo respuesta para defenderme
me resigna saber que a la belleza de los museos de Europa
—belleza que también me pertenece y hago mía, debo aclarar—
le agrego la belleza tal vez triste del lecho del río Nazas
del mercado Alianza
de la calle Morelos donde tantas tardes he caminado en busca de
libros
de un parque en Gómez donde toqué la primera mano deseosa de
una novia
de la secundaria Flores Magón donde acaso conocí el rostro de la
alegría
del teatro Martínez y del bar La Ópera
de la fealdad sin culpa de nuestros ejidos
de la palabra coloquial y viva y hermosa y universal y eterna en mí
al menos en mí
de La Laguna

Vino al desierto...Federico Sáenz

VINO AL DESIERTO

A REFLEXIONAR

QUISO ENFRENTAR A SOLAS

SU CANSANCIO

Y SU FATIGA

CREO ESTE ESPACIO ABIERTO

PARA QUE EL TIEMPO

MODIFICARA SU RITMO

PARA DETENERLO

SI FUESE NECESARIO

IMAGINO EN ESTA DIMENSIÓN APARTE

UN MOMENTO QUE DESPEJARA LOS SENTIDOS

Y RESTAURARA LA MEMORIA

A GOLPES DE ABANDONO

EN EL DESIERTO

DIOS

DECIDIO VOLVERSE HUMANO

AUNQUE FUESE POR UN INSTANTE

TAN SOLO PARA SENTIR

EL PESO DE LA DIVINIDAD SOBRE ESOS

HORIZONTES DESDIBUJADOS

DONDE LA MUERTE

TEJE TANTAS MADRIGUERAS

PARA CONOCERSE A SI MISMO

ENFRENTO SU CONSCIENCIA A ESTE ESPEJO

DESHIDRATADO

Y LLORO EN SILENCIO

AQUÍ

LEJOS DEL BULLICIO

DE LA CREACIÓN

EN ESTE LUGAR

DONDE TODO VUELVE

A SU ESTADO ORIGINAL

EL QUE EXISTÍA

ANTES DE QUE APARECIERAN LOS ADORNOS

Y LAS CIRCUNSTANCIAS

DONDE EL CIRCULO

RECUPERA CON NATURALIDAD SU CURVATURA

INFINITA

Y SE RESTAURA

EL AUSTERO EQUILIBRIO

EN EL DESIERTO

FLOTA UNA VIEJA

DENSA Y MISTERIOSA

PRESENCIA DIVINA

POR ESO CUANDO ME ALEJO

DEL DESIERTO

RESIENTO UNA SUTIL NOSTALGIA

EXTRAÑO A DIOS                                

Raiz Cardenche...Alberto González Domene


Irgue con dignidad su imagen                                                                                                            

el torso invencible del hombre del desierto.

Después del vendaval, la lanza en el costado,                                                                              

y el golpe de la arena, de la injuria, en pleno rostro.

Con su desgracia a cuestas,                                                                                                                

irgue con dignidad su imagen.

Es un fragmento de raíz cardenche                                                                                                  

que supera el dolor, la soledad y el tedio.

Aquel golpe violento de la arena desfiguró su faz,                                                                      

y lo mantiene erguido.

Al girar media vuelta y enfrentar el obstáculo,                                                                            

se encontró redivivo, henchido de entusiasmo.

Con decisión y brío, consiguió fortaleza                                                                                          

del revés sufrido.

Rostro al Sol, los brazos rotos y los pies desgarrados                                                                

ofrece el pecho a nuevos desafíos.

Este es el hombre lagunero, bien nacido,                                                                                        

que vive alegre buscando su camino.

Y llegará al final porque la fe del cielo                                                                                            

lo mantiene erguido.

¡Bien haya por el hombre del desierto!                                                                                            

¡Bien nacido!

                                                

El desierto no es para cobardes...Carlos Reyes Ávila

En el desierto todo tiene el mismo nombre
Dios y el diablo viven juntos
y andan de puntillas correteándose las sombras
tentación solar es el nombre de tu cuerpo
un cacto da lo mismo espinas que flores luminosas
acá amor y sexo se escriben con la misma mano
libro de arena el corazón se desmorona
para emprender el viaje
en el avance de las dunas
el viento se descubre
- el desierto nunca se detiene
avanza en los círculos concéntricos de la sed
la sed que no ha de saciarse
más que en lenguas amorosas
porque acá el amor es algo duro
es algo de otro mundo
es un asunto que sólo en tus labios
puede resolverse
el desierto está donde mismo siempre
y nunca es el mismo
es la medida del temple de los hombres
el espejo del coraje
porque para amar es necesario ser osado
hay que pasar cuarenta días con sus noches
y resistir las tentaciones
el desierto pone a prueba tu resistencia
tu amante forma de estar en el mundo
en el desierto no hay nada y lo tiene todo
no hace falta cargar maletas
todo lo que hace falta es un corazón maleable
una mujer que te acompañe aunque no esté contigo
porque ella vivirá en tu sangre si el desierto lo decide

acá en Torreón el sol es un asunto en serio
y las mujeres son sirenas de bruñido bronce
si vienes algún día no te asustes    no te escames
así es el mundo en el desierto
vivimos demasiado cerca de dios y del diablo
hay que sólo echar un ojo a la laguna
para ver la forma en que se dibuja
tu nombre sobre la arena
descubrirás
que si tienes miedos
el desierto no ha sido creado para ti.